Un monje mendicante pasaba por el patio central de un monasterio cuando escucho a dos grupos de monjes que discutían sobre la bandera del templo ondearse en la brisa.

“Es la bandera la que se mueve,” un grupo defendía.

“No, es el viento el que se mueve,” decía el otro grupo.

Cada uno de los grupos defendía su propio punto de vista, respondiendo a la lógica del otro grupo con una nueva justificación para su respectiva posición. En definitiva la conclusión fue, “El viento es el que se  mueve, la bandera es la que se mueve.”

Después de escuchar durante un rato, el monje mendicante interrumpió diciendo, “Si miran detenidamente, se darán cuenta que ni la bandera  ni el viento se mueven- lo que en realidad se mueve es su mente.”